TRÁNSITO
Nº16
Decía Epicuro que creerás que hay un momento en el que todo acaba, y ese será el inicio.
Existen puntos de inflexión donde es necesario tener fe, y es que concederme un tiempo considerable de reflexión estos dos últimos meses ha sido un tremendo acto de respeto hacia mí misma, elaborando en la distancia con mi espacio habitual la creencia de que en la pausa, puede existir fertilidad.
Sigo pensando que el cambio, tan necesario para evolucionar, es un momento lúcido disfrazado de confusión. Una sensación (esa de la confusión) que a veces sigue irrumpiendo como el escozor repentino de una herida mal curada.
fig. 01 Autoritratto
Las características de este tránsito me han hecho sentir en más de una ocasión como la Proserpina que navega la Laguna Estigia para llevar a cabo el cambio de estación. Cruzar de una realidad a otra, atravesando el mar y sin conexión, era la única meta que mi horizonte podía divisar hace un tiempo.
fig. 02 Tránsito a través del mar
fig. 03 Sardegna
fig. 04 Sardegna
Y la adaptación siempre se traduce en la emoción de recordar que eres una persona de amaneceres, en confirmar que el mar todo lo cura, en saber que se puede sobrevivir al café de especialidad, en abrazar el simbolismo de las mariposas blancas que revolotean con frecuencia a tu alrededor y sin más, darte cuenta de que de pronto, estás pensando en otro idioma.
fig. 05 Sardegna
fig. 06 Sardegna
Antes de irme llegué a agotarme de hablar y dar explicaciones, y es que quizás una de las formas más profundas de esclavitud es la de desear ser entendidos por los demás. Mientras se mantiene un ritmo diario de conversación aprendes a controlar la presión de esa válvula que puede llegar a expresar opiniones poco decorosas, pero cuando pasas mucho tiempo en silencio, cuando alguien de nuevo te hace una pregunta, siempre se suele decir algo impropio (o al menos te cuestionas si lo que has respondido era lo correcto).
Y es que ciertos ritmos de vida pueden aplacar por completo ese margen de razonamiento coherente que te permite ser decoroso, pero sin duda, poco acertado.
fig. 07 Porto Potenza Picena
fig. 08 L’alba, Porto Potenza Picena
En algún lugar de lo que deseas sabes que las decisiones que tomas son correctas, y quizás si los caminos hasta llegar a conseguir esas cosas no fuesen algo complicados se perdería la magia de entender lo que es llegar a cumplir ciertos objetivos.
Nunca antes había estado tanto tiempo sola en Roma, pero eso también formaba parte de las cosas que me había comprometido a hacer conmigo misma durante este retiro, sin objetivos, en silencio y abierta de nuevo a sentir el abrazo de una ciudad de cuya influencia no me desprendo.
“¿Cómo voy a hacerlo? ¿Se pueden revisitar los espacios como si fuesen emociones?”
Hay tantos altares (y he construido otros tantos) que en esta ciudad es complicado no acercarse, aunque sea un poco, a cualquiera que sea la idea de Dios.
fig. 09 Roma
fig. 10 Roma
Hace unos días leía un escrito de Silvia Flechoso en el que compartía con unas palabras muy acertadas una de sus impresiones en su primera visita a Roma tras su encuentro con Santa Maria Maggiore: “[…] Cuando una civilización valora la belleza, el conocimiento, la maestría artesanal y la perdurabilidad, ese sistema de valores se refleja en las obras que crea. Y, siglos más tarde, esas obras siguen educándonos: ante la excelencia, nuestra mirada se vuelve más aguda y perspicaz. Uno se convierte en aquello en lo que piensa la mayor parte del tiempo. Las imágenes que absorbes imprimen su forma en tus pensamientos y te moldean. Elige con cuidado lo que miras, aquello que colocas frente al espejo nítido de tus ojos. Elige con cuidado a quién escuchas y qué escuchas, pues ahí reside tu esencia futura.”
Efectivamente, elegir con cuidado lo que uno mira, es de vital importancia.
fig. 11 L’alba a Roma
fig. 12 Roma
fig. 13 Caravaggio
Instantes I
fig. 14 L’alba a Roma
Es curioso, eso de estar en silencio mientras todo el mundo a tu alrededor habla. Puedo recordar la sensación de no sentir nada durante esos días, quizás en ese esmero por aislarme del mundo y no estar en contacto con nadie. He querido respetar mi silencio de forma justa, y probablemente eso me llevase a sentir en algunos momentos la insostenible urgencia de querer compartir con todas las personas a las que quiero lo que estaba viviendo en ciertos momentos. La existencia de algunos escenarios que te obligan, de una forma u otra a pensar en alguien con quien te gustaría poder compartir ese instante, ha sido una constante que ha envuelto de nostalgia parte del viaje.
fig. 14 La luce, sempre la luce
fig. 15 L’alba a Roma
fig. 16 L’alba a Roma
El amanecer de un verano en Roma es tan especial que difícilmente puede explicarse con palabras, y en la fortuna de ser irrelevantes ante tanta belleza a veces el Universo te concede presenciar un pequeño milagro, como es el de contemplar la pureza de un acto creativo. Allí estábamos solos él y yo, ese chico que no paraba de sonreír mientras escribía y levantaba la cabeza puntualmente para seguir viendo el alba en los Foros.
La excelencia de aquello que admiramos depende del talento artístico de alguien. Ojalá más escritores al alba en este extraño mundo.
fig. 17 Raw - Man
fig. 18 Roma
fig. 19 Roma
fig. 20 Roma
Recuerdo iniciar este retiro sintiéndome de pronto desprovista de inspiración. Ese momento intolerable para un artista que siempre intenta tratar con el suficiente respeto, como si al maldecir la huída de las Musas en un ataque de ego decidiesen no regresar. Recuerdo visualizar este anhelo en una simple frase: “Se busca Musa”.
Así nace, de pronto, una forma de reclamo de la inspiración con una intervención en el espacio público, que se ha traducido en una respuesta de mucha gente anónima interesada en convertirse en Musa.
fig. 21 Cercasi Musa | Firenze
Pero, ¿qué características son necesarias para desarrollar un papel tan importante como el de una Musa? En ese momento escribí este texto:
“La musa tiene que estar dispuesta a ser eterna, a tener la flexibilidad de adaptarse a cualquier motivo artístico que nazca de su inspiración. No debe sentirse utilizada en ningún momento ni exigir que todo lo que sucede en la creación artística se convierta en real, puede ser peligroso y debilitar el vínculo con la obra por estar demasiado aproximada a la realidad. Disponible para desaparecer puntualmente, sin obligación de permanencia, de presencia repentina y sensible a la invocación. Serán mejor evaluadas aquellas que despierten emociones intentas en cortos periodos de tiempo, aunque se valorará la posibilidad de un puesto permanente en aquellas que demuestren un vínculo recíproco con el creador. Se busca musa con virtudes, pero también con defectos, que es lo que las hace ser amadas en todas sus formas. Imprescindible que puedan contribuir a la creación de nuevas promesas y segundas oportunidades. Que su presencia sirva de almacenaje emocional y su ausencia de traducción poética, al fin y al cabo, que su esencia lo inunde todo”.
fig. 22 Cercasi Musa | Roma
fig. 23 Firenze
Quién sabe de qué forma me visitaron las Musas cuando pensaba que me habían abandonado para realizar esta acción en Florencia y Roma. Sigo extrayendo conclusiones que me emocionan y plasmaré más adelante en otro formato.
¿Es quizás algo inconcluso? ¿Cambiante? Creo que en la poesía de lo inacabado reside un poco del concepto de lo non finito. Quizás también las cosas estén obligadas a finalizar para poder extraer una conclusión firme sobre ellas.
Sigue sin ser el caso.
No sé, quizás a las Musas se las puede invocar, pero creo que a medida que crecemos desaprendemos a rezar. Son necesarias para dar sentido a los encuentros fortuitos, para mantenernos sensibles ante este mundo hostil, para hacer del dolor por amor algo inevitable, incluso para reforzar la idea de que no existe ningún tipo de virtud en la tendencia.
fig. 24 Nuvole
fig. 25 Pioggia
fig. 26 Autoritratto
Ha llovido una vez. He viajado dos veces dentro de Italia y he ido tres veces al cine. Una sola, dos acompañada. Dos veces para ver La Odisea de Nolan (una de ellas en Roma, en versión original), y otra para ver La Grazia de Sorrentino en un cine de verano con sillas en el patio de un oratorio.
Al inicio dormía siempre, pero llegó un momento en el que me bastó con dormir cinco o seis horas al día. Esa fue la comprobación de que físicamente mi cuerpo ya se había recuperado de un largo periodo de trabajo y ausencias.
Durante el verano hacemos tangible la importancia de lo imprescindible. Estos últimos dos meses he echado cuentas de muchas cosas en mi cabeza, y me he visto obligada a vivir la incertidumbre del presente, tan incómodo como curioso de explorar para alguien con tanta tendencia a la proyección como la mía, pero supongo que hablar de todo lo que haremos a lo largo del próximo curso es la esperanza de que habrá una continuidad en nuestras vidas.
Instantes II
“Di chi sono i nostri giorni?” | La Grazia, Paolo Sorrentino
Decía Eugenio Battisti que el mundo privado de valores intrascendentes obligaba al artista a una práctica humilde en la que se fija en lo obvio, lo mínimo y lo banal, y que eso convierte al artista en alguien extremadamente libre.
fig. 27 Paolo Sorrentino | Roma
Yo elijo ser libre, y transitar el camino de los márgenes, que probablemente no sea el más cómodo, pero quizás sea el más seguro.
fig. 28 La bellezza è un diritto
fig. 29 Roma
Y qué maravilloso saber que incluso en este momento, sigue habiendo belleza.
Instantes III
fig. 30 Roma